Fiebre Tifoidea

La tifoidea o fiebre tifoidea es un mal que se transmite al ser humano a través de vía oral, que en situaciones graves puede ocasionar hasta la muerte, si no se la diagnostica a tiempo y ni se la trata adecuadamente. Por ello hay que cuidarse, y en este sitio ofrecemos mucha información útil con consejos que le ayudarán a prevenir el contagio y transmisión de esta enfermedad.

¿Qué es la Tifoidea?

Como se ha dicho, esta es una enfermedad de fiebre tifoidea entérica que se transmite en niños y adultos, hombres y mujeres, expuestos a situaciones donde está presente la bacteria Salmonella Typhimurium y que tiende a aparecer en países en proceso de desarrollo, aunque en raras ocasiones se la puede encontrar en países desarrollados. La enfermedad de fiebre tifoidea está identificada por presentar fiebre alta, dolor abdominal, dolor en el bazo y fuertes dolores de cabeza. Para darle a la fiebre tifoidea una definición, podemos decir que es una enfermedad infecciosa sistémica causada por exposición bacteriana y transmitida por los portadores durante la manipulación de alimentos u objetos.

Fiebre Tifoidea

Fiebre Tifoidea

Los tipos de fiebre tifoidea dependen de la clase de bacteria que ataque al organismo, y su gravedad a pesar de variar de bacteria a bacteria, en todo caso cualquier tipo de fiebre tifoidea siempre se agravará si se deja pasar mucho tiempo antes de acudir a un médico capacitado para atender estos casos.

Historia Natural de la Fiebre Tifoidea

Cuatrocientos años antes de cristo existió una epidemia que se piensa pudo haber sido la tifoidea o una variación muy parecida a esta, que en Grecia dejó secuelas devastadoras, arrasando con gran parte de la población. Sin embargo hay científicos que piensan que los métodos por los cuales se encontró similitudes genéticas entre está cepa de bacterias y las que hoy conocemos como Salmonella Typhis, eran deficientes.

Acercándonos más a nuestros tiempos, en los años 1800, ya se conocía de la infame existencia de la historia de la fiebre tifoidea, que en zonas de Estados Unidos como Chicago, causó la muerte de gran cantidad de enfermos, especialmente hacia finales del mencionado siglo.

Uno de los casos más celebres es el de Typhoid Mary (María Tifoidea) quién contrajo tifoidea pero nunca presentó síntomas por lo cual era contagiosa, y al convertirse en cocinera de varias casas y establecimientos apenas empezado el siglo XX empezó a ser un foco infeccioso en sí misma, causando la muerte de quienes se encontraban cerca de ella.

Epidemiología de la Fiebre Tifoidea

Como se señaló en los apartados anteriores, la tifoidea es muy común en países en vías de desarrollo, pues las vacunas no siempre son accesibles para la gente. Una vacuna fue desarrollada durante el primer decenio del siglo XX, pero tan solo era utilizado en los Estados Unidos, y hacia la mitad del siglo los casos fueron disminuyendo, hasta la actualidad, donde se ven muy pocos casos anualmente, hablamos de 5 casos por cada millón de personas. Sin embargo la Organización Mundial de la Salud considera a la fiebre tifoidea un asunto muy serio a nivel de la salud global.

En Latinoamérica la incidencia de casos ha sido contrarrestada con buenas campañas, pero aun así tenemos un 0,3% de casos que anualmente se suscitan, especialmente en el continente asiático y africano. Pues al ser una enfermedad que se transmite por la insalubridad de las condiciones de vida, debido en gran parte a la situación alimenticia. Además los casos aumentan en las temporadas del año donde hay más lluvias y el crecimiento de la cantidad de mosquitos facilita la transmisión de la Salmonella S. Typhis, responsable de esta fiebre tifoidea.

En la epidemiología de la fiebre tifoidea como enfermedad entérica tiene varios niveles, desde leves malestares, hasta complicaciones graves pero podemos anotar que algunos de los síntomas más comunes de la tifoidea son la fiebre, cefalalgia o dolor de cabeza muy fuerte, anorexia, frecuencia cardíaca disminuida, dolor y aumento de tamaño del bazo, manchas inusuales de color rosado en el tórax y en toda la zona del tronco, diarrea que es más frecuente en los niños, entre muchas otras.

Quienes más sufren por esta dolencia se encuentran entre la niñez y adolescencia, rondando entre los 5 y 19 años de edad, aunque hay menos casos en los lactantes, las personas adultas también pueden ser atacados por la fiebre, e incluso existen tipos de fiebre tifoidea de carácter asintomático pero con la misma potencia contagiosa, y con las mismas consecuencias, pues los síntomas pueden presentarse tardíamente y ocasionar una perforación intestinal a causa de las dolencias. También si se viaja a países considerados endémicos, es decir países en donde hay reportes de casos de tifoidea en cantidades considerable; si se ha estado en estos países lo más recomendable es realizarse un chequeo sobre un posible contagio antes de volver al país de origen pues de esta manera se puede prevenir transmitir la enfermedad a otras personas.

Crédito de la imagen Fiebre Tifoidea