Tifoidea – Síntomas

La fiebre tifoidea tiene síntomas según los cuales se manifiesta través de la infección de la bacteria Salmonella S. Typhi, esta es una enfermedad entérica con un período de incubación y expansión que va de una semana a 15 días, pero podría manifestarse antes o un poco después, sin embargo a la primera aparición de síntomas, usted debería acudir a un médico de confianza.

Los síntomas de tifoidea pueden darse cuando la bacteria invade el hígado, el bazo, el epitelio intestinal, posteriormente también la sangre por el torrente sanguíneo, y la médula ósea para luego infectar a otros órganos de importancia. Además el tiempo de desarrollo de la enfermedad dependerá de la cantidad de material infectado que se haya introducido en el cuerpo a través de vía oral, de la edad del contagiado y el estado del sistema inmune del cuerpo humano.

Al principio de la fiebre tifoidea los síntomas son variables y atacan de manera agresiva a los 3 días de incubado el agente patógeno, estos pueden ser fiebre alta y prolongada, molestia general, falta de apetito, miodinia o dolor muscular como de cansancio sin razón alguna dolor de cabeza, dolor de barriga y en esta fase podría presentarse diarrea casi líquida para luego convertirse en un estreñimiento o constipación, algo de tos, sangrado de la nariz, también mareo, náusea y vómito que son signo de que hay algo más complicado dentro de la misma enfermedad. Los síntomas de la fiebre tifoidea pueden ir aumentando cada día que pase el paciente sin tratamiento.

Tifoidea Síntomas

Tifoidea Síntomas

Consecuencias de la Fiebre Tifoidea

Además de todos estos síntomas que de por sí se ven bastante mal para el paciente, existen otras complicaciones de la fiebre tifoidea en consecuencias de las anteriores y que deben verse con mucha atención cuando se está tratando a un paciente porque de ellas dependen los diferentes tratamientos que se puedan realizar a partir de un diagnóstico acertado que lo debe realizar un médico preparado.

En ocasiones los fuertes dolores estomacales se deben a que la bacteria ataca el epitelio intestinal causando lesiones sangrantes llamadas úlceras y que terminarán por causar una perforación intestinal. Otra consecuencia de la fiebre tifoidea, aunque parezca muy raro, es la inflamación del miocardio, pues luego de invadir el torrente sanguíneo la Salmonella puede ocasionar que esta porción del corazón sufra una irritación e hinchazón que puede ocasionar dolor. Y también distintas fallas del sistema nervioso. Aunque no es muy común, el sangrado intestinal abundante también se puede presentar luego de haber contraído e incluso luego de haberse tratado esta enfermedad, no se puede descartar el aparecimiento de la peritonitis en algunos pacientes y en casos muy graves incluso se puede contraer neumonía como efecto colateral de la fiebre tifoidea. Asimismo algunas complicaciones de carácter cerebral pueden aparecer como aumento de la presión dentro del cráneo, pérdida de oído, entre muchas otras.

En cualquier caso, todas estas complicaciones se pueden evitar en tanto se haga un diagnóstico oportuno que evite que se agrave la fiebre tifoidea con consecuencias.

Fiebre Tifoidea – Diagnóstico

La fiebre tifoidea tiene un diagnóstico según el cual hay que hacer exámenes de distinta índole al paciente que presente los síntomas descritos arriba y una vez que se compruebe que la enfermedad es legítima se procede a hacer en la mayoría de casos un hemocultivo o análisis de sangre que permite aislar la bacteria Salmonella S. Typhi siempre y cuando el examen se lo realice dentro de la primera semana, pues en las semanas subsiguientes la bacteria perderá sensibilidad y los análisis solo serán efectivos en la mitad de los casos.

También se suelen realizar el coprocultivo o análisis de heces como diagnóstico de la fiebre tifoidea, pero estos solo se los puede realizar cuando la tifoidea ya ha avanzado a la segunda semana luego de la incubación, lo que hace más peligroso el progreso de la enfermedad y dificulta el tratamiento. Lo mismo sucede con el urocultivo o análisis de orina pues la bacteria no se presenta en grandes cantidades durante la primera semana, pero crece drásticamente hacia la segunda semana de incubación.

En la fiebre tifoidea el diagnóstico se puede hacer mediante otro análisis que es el de medula ósea, pero solo se hace en casos especiales, pero es muy efectivo.

Crédito de la imagen Tifoidea Síntomas