Vacuna de la Fiebre Tifoidea

Durante la segunda guerra mundial, un científico norteamericano creó una vacuna contra la fiebre tifoidea, que es usada en estos días principalmente en países que no poseen los recursos para producir una nueva vacuna o que no tienen acceso a ella, pues las consecuencias colaterales son molestas, especialmente el dolor en el área de la vacuna de fiebre tifoidea con efectos secundarios que se prolongan por varios días y tiene a inflamarse si no se la aplica adecuadamente. Sin embargo actualmente existen otras vacunas que apoyadas por la Organización Mundial de la Salud, tienen mejores resultados en relación a los efectos secundarios de la inyección.

Las vacunas son variadas y de diferente tipo de aplicación. Mientras existe una vacuna inyectable que se aplica de manera intramuscular, comúnmente en el área del brazo, aunque podría inyectarse en las extremidades inferiores; también existe una vacuna que se administra por vía oral y está especialmente indicada para los niños menores en estado de lactancia.

La vacuna de fiebre tifoidea tiene efectos secundarios. La primera vacuna contra la fiebre tifoidea desarrollada por Ralph Greystone consistía en células muertas y por ello hacia padecer tales resultados adyacentes, y no poseía la eficacia que ahora tienen las nuevas vacunas. Ahora las vacunas protegen entre la mitad y el 80% de los vacunados, a pesar de esto, desde principios de la década del 2000 se vienen ampliando los estudios para la creación de una vacuna que tendrá un 90% de efectividad en los niños lactantes y los menores de 5 años.

Vacuna de la Fiebre Tifoidea

Vacuna de la Fiebre Tifoidea

Existen vacunas contra la fiebre tifoidea que consisten en bacterias vivas y se administran por vía oral por 4 ocasiones con un día de por medio y junto con la comida, por sus efectos en el tejido estomacal. Aunque también está la vacuna compuesta por polisacáridos que se administra una sola vez pero debe ser reforzada luego de 1 a 3 años después. Estas siempre se aconseja usar en países endémicos, vacunando a todos los niños mediante campañas de vacunación infantil, y en adultos cuando se encuentren en riesgo, o a quienes piensan viajar a estos países como Asia, África y en menor medida Latinoamérica. Pero deben contar con los efectos secundarios como fiebre, náusea, vómito, dolores de cabeza y cuerpo, que son normales y duran muy poco en contraste con la protección hacia la enfermedad, y también tener en consideración las diferentes contraindicaciones de las vacunas como alergias o personas que tengan el sistema inmunológico delicado, ingesta de antibióticos, quimioterapia, entre otras exclusiones.

Prevención de la Fiebre Tifoidea

En adición a la vacuna las personas tienen que prevenir el contagio de la fiebre tifoidea, especialmente en los niños y durante el embarazo de las mujeres, que tienen mayor riesgo en caso de contraer esta enfermedad.

Prevención de la Fiebre Tifoidea

Prevención de la Fiebre Tifoidea

Algunas precauciones, son las de cuidar la preparación de los alimentos, que debe hacerse cuidadosamente y con total higiene para eliminar cualquier rastro de la bacteria Salmonella S. Typhi por la cual se contrae. Además cada vez que vamos al baño se deben lavar las manos con mucho detalle e incluso utilizar alcohol líquido o en gel para higienizar aún más la limpieza.

En caso de que se encuentre en casa un enfermo de la fiebre tifoidea, se deben tomar aún más precauciones como la de lavar mejor los utensilios de comida y todo aquello que se encuentre en contacto con el paciente. Por ejemplo las ropas deben lavarse por separado del resto de los convivientes y tratar de usar agua muy caliente, casi en ebullición y/o lavarlo con lejía. Además mantener a estas personas lejos de la preparación de alimentos, hasta que los análisis demuestren que han eliminado por completo a la bacteria. También los disponer de los desechos de manera adecuada, con mucha higiene es una buena idea. Como última recomendación se debe conservar bien los alimentos, mantener limpia nuestra casa y organizarse para mantener un barrio limpio y sin focos de infección. De esta manera se puede tener una prevención de la fiebre tifoidea con buenos resultados.